martes, 3 de abril de 2012

Capitulo III: Lucso de Wringgost


Ya había pasado poco mas de 2 días desde que Ziel había salido desde puerto Carlo, se sentía extrañamente libre, libre de ir a donde quisiera, tomarse el tiempo para pensar en lo que quisiese sin tener nada mas que hacer mas que luchar por su sueño, sin labores de campesino que realizar, lo único que le rondaba como preocupación era el aspecto de la comida ya que estaba acostumbrado a comer mucho diariamente y ahora estaba a disposición de lo que le brindara la naturaleza, ya podía vislumbrar el bosque a lo lejos, deseaba poder internarse en el bosque antes de que comenzara a oscurecer para poder buscar un lugar seguro para dormir, iba llegando al bosque cuando silueta grande que parecía ser una carreta de comerciantes, solo que con una forma mas peculiar, era mas grande que una carreta, a medida que se iba a acercando se dio cuenta que en realidad era una carroza que era llevada por dos caballos, pero había algo raro en ella no era guiada por personas comunes y corrientes, no alcanzo seguir analizando pues noto que alguien montado en un poni les salió al paso y se detuvo frente a la carroza, <Esto no se ve bien…> pensó Ziel por lo que decidió acercarse lentamente pero no por el camino son que ocultándose entre los arbustos y unos restos de carretas que parecían haber sufrido violentos ataques o llevaban allí demasiado tiempo, no tenia tiempo de analizar el estado de las carretas porque su atención debía estar puesta en la carroza y la extraña persona que les salió al paso, era un joven delgado un poco mas bajo que Ziel, de tez blanca, vestía unos anchos pantalones negros y una chaqueta ancha verde algo oscura, un pequeño arco en su espalda con un par de flechas, y un distinguible sombrero verde con una pluma en un costado. El joven hizo detener la carroza alzando su mano derecha firmemente, miro a los dos seres de un solo ojo y les dijo:
-Yo soy Lucso de Wringgost, exijo a vosotros cabezas de musculo de un solo ojo que me den sus pertenencias de valor, o lo que sea de valor que lleven ahí dentro! (hizo un gesto de una sonrisa burlona mientras apuntaba la carroza) bajo estas condiciones os dejare continuar vuestro camino.
Los ciclopes se miraron y se echaron a reír a carcajadas, luego gruñeron he hicieron un gesto para que el joven se quitara del camino, el joven permaneció ahí fijamente mirándolos.
-Así que tú eres el famoso gusano que ah saboteado las otras carretas eh? Esta vez te hemos traído una sorpresa- se bajaron ambos ciclopes y uno de ellos abrió una de las puertas de la carroza de donde bajaron dos ciclopes un poco mas corpulentos que los otros.
El ciclope que abrió la puerta no alcanzóni siquiera a girarse, cuando noto que una flecha le había atravesado el hombro, sólo logro dar un grito de dolor y callo al piso, luchando por ponerse de nuevo en pie <demonios, no lo mate> se decía Lucso para sus adentros <y nada más me quedan dos flechas, esto no pinta nada bien>. Uno de los cíclopes corpulento portaba un hacha enorme que manipulaba con sus dos manos, el otro portaba una alabarda mas grande que él <buenos! De 4 ojos ahora solo quedan tres, esto será interesante. El joven se apartó del camino para llevar a los ciclopes a pelear a un terreno mas complicado sabia que ellos eran torpes y sacarlos de ahí les podía complicar, así que se adentro a los arbustos y los dos ciclopes corpulentos ya furiosos por lo de su compañero lo siguieron sin pensar mientras que uno de ellos se quedo intentando ayudar a su compañero. Apenas adentro en los arbustos Lucso siente que alguien lo observa, fue entonces que se percato de que Ziel estaba a menos de 3 metros de él tapado con unas enredaderas <sígueme> le dijo Ziel tengo una idea no alcanzo decir mas cuando Lucso lo empujo, <lo siento pero no confío en vagabundos, si sabes luchar si me serias de ayuda> le respondió, a lo que el joven solo atino a hacer un gesto como que no tenia experiencia en peleas <¿que clase de idiota se adentra a viajar solo sin saber siquiera usar bien una espada?, demonios ya nos alcanzaron ¿que planeas hacer ahora genio?. La verdad Ziel no sabia que hacer estaba pálido viendo como llegaban los ciclopes hacia ellos cortando todo lo que se cruzaba a su paso sin problemas, cerro los ojos por un momento y deseo que se detuvieran con todas sus fuerzas, de repente escucho ruidos metálicos, eran las armas que caían al piso, y vio a los 3 ciclopes atados de pies a cabeza con los arbustos y enredaderas < ¿como lo hiciste?, ese era tu plan? Vamos reacciona> fueron unas de las tantas cosas que Ziel lograba escuchar que le decía el joven atónito a su lado, ya cuando logro reaccionar nuevamente el joven Lucso ya se encontraba muchos pasos mas alejado de él y mientras se alejaba le decía:
-Te quedaste con toda la diversión, ahora espera aquí yo me encargo del otro, tu descansa tienes una cara como si no hubieras dormido en días (dicho esto el joven desapareció de los arbustos).
Ya se acercaba al camino pero tremenda fue su sorpresa cuando vio que la carroza ya no estaba y el cuerpo del ciclope herido por la flecha seguía allí… 

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